
Las Convivencias con Dios (CcD) son retiros espirituales intensivos que encierran un proceso de maduración y de formación cristiana integral.
Practicados en el orden conveniente, van llevando hacia la Unión con Dios, por el camino de la espiritualidad ignaciana y carmelitana, enriquecidas con el aporte carismático.
Mediante su método propio -las contemplaciones actuadas- hacen vivir en presenta la historia de la Salvación.
Brindan mayor docilidad al Espíritu, que se experimenta presente, vivo y actuante en cada uno y en la comunidad.
Nos hace descubrir nuestra misión en la sociedad, mediante una experiencia comunitaria donde quedan separadas las diferencias de edad, sexo, cultura, pueblo, condición religiosa y económica.
Las Convivencias con Dios, en un principio, eran las que hoy se denominan "Convivencias Largas". Pero hoy en día, el Señor fue sucitando varias "Convivencias Cortas", de un fin de semana, para diversos grupos específicos: matrimonios, sacerdotes, religiosas, jóvenes, niños, etc.
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Convivencia con Cristo

Marca una etapa de cambio, de nacimiento nuevo y de planteo sobre el estado de vida.
Es una evangelización práctica, porque hace vivir la doctrina cristiana a la luz de la Historia de la Salvación.
Resuelve con nueva luz algunos puntos inquietantes para el hombre de hoy: la búsqueda de la felicidad, el problema del mal, la responsabilidad del hombre frente a Dios, a sí mismo y a sus hermanos, el compromiso ante los problemas sociales, la iglesia en el mundo, etc.
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Convivencia con Pablo

A partir del crecimiento obtenido en la Convivencia con Cristo, ahonda nuestra visión bíblica a través de la vida y las cartas de Pablo, Apóstol del Señor.
Nos propone la teología paulina en puntos tales como: el Señorío de Cristo, la gracia, la moral centrada en el amor y la fidelidad a la Iglesia.
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Convivencia con María

Nos da nueva luz para comprender el lugar de María en la Iglesia y en el Plan de Salvación, posibilitando una madura devoción mariana.
Ahonda nuestros conocimientos teológico-bíblicos, a través del Cantar de los Cantares y de los escritos de San Juan.
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Convivencia con la Trinidad

Hace vivir el proceso con que Dios nos fue revelando su vida íntima, en la historia de Israel, en tiempo de Jesús, y en la evolución del proceso de la teología.
Nos levanta a contemplar a Dios en sí mismo, comparándolo con nuestra vida espiritual, consorte de la naturaleza divina. Aunque las tres personas actúan juntas, vamos descubriendo nuestra particular relación con cada una.
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Convivencia con Pedro

Partiendo del Evangelio de Marcos, las cartas de Pedro y los Deuterocanónicos, nos infunde amor a la Jerarquía, al Derecho Canónico, la Liturgia y las tradiciones católicas.
Nos hace vivir la Historia de la Iglesia y descubrir cómo ella se fue salvando de las herejías gracias al Papado.
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Convivencia con el Espíritu

Descubre nuevas facetas del Espíritu Santo, partiendo de su acción en el universo, en la Iglesia y en cada hombre.
Nos acerca a los profetas bíblicos y a los grandes inspirados de la Iglesia.
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Convivencia con Dios Amor

Lleva a un encuentro íntimo con Dios, que nos hace seguir avanzando en el amor a El y a nuestro prójimo
Presenta cuatro polos del amor, estimulándonos a vivirlos y a caracterizar con ellos nuestra propia vocación.
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